lunes, 9 de noviembre de 2009

De la caída del Muro hasta lo de Wall street



Es sorprendente contemplar cuan rápidas alternan las altas y las bajas en las ondas cíclicas de la vida, pero aún más sorprendente es comprobar como existe gente medianamente leída que todavía piensa que estos vaivenes de la vida ya no se darán nunca más o que a ellos jamás les tocaría volver a vivir.

Haciendo memoria nos situamos en 1988 y podemos estar viendo al presidente peruano Alan García en los salones de la ONU lanzando un atrevido y casi revolucionario discurso en contra del imperialismo, representado siempre por los EE.UU. Pareció ser este arrojo de nuestro presidente como hasta regocijante, salvo por la circunstancia de que a los pocos meses acaecería el atronador derrumbe del Muro de Berlín y empezaba a desmoronarse por pedazos la Unión Soviética. Así nuestro pobre presidente quedaría algo como el quijote después de su pleito con las aspas de molino.

Significó este histórico hecho para el gran capital imperial la apertura a inmensos mercados hasta allí negados para sus inversiones, y al contrario como consecuencia para nuestros países sudamericanos una sequía de capital fresco y penosas condiciones de devolución de préstamos. Para Alan García y el Perú esto y no otra cosa fue lo que nos llevó a la más estrepitosa bancarrota que desembocaría en el peor gobierno que recuerde la historia del Perú, con índices inflacionarios de terror que nos conducirían también a la peor época de corrupción y robo en la administración pública, donde para pagar bienes y servicios hasta se inventó una fórmula llamada polinómica que a algunos pocos volvía millonarios pero que al pueblo lo condenaba a la miseria.

Más recientemente nos situamos en julio de 2007 y podemos ver al reelegido presidente Alan García en su primer año de nuevo gobierno dando un rimbombante discurso con increíbles y alucinantes promesas aún mayores que en la propia campaña electoral. Para él no valían de nada las precisiones de los analistas que presagiaban negros nubarrones que se acercaban. La soberbia llenaba sus amplios pulmones, sin embargo pasado un año, en 2008 se precipitan los hechos por todos conocidos que condujeron a la histórica gran caída de Wall street.
Hoy se cumplen 20 años del derrumbe del Muro de la Vergüenza y nos queda la duda de que de repente García hubiera podido ser un buen presidente si su administración se hubiera dado en épocas de bonanza mundial y no en los cataclismos que le toco vivir, pero mejor prefiramos la dulce duda y démosle el descanso en el retiro de su casa o de una cómoda celda que le podremos construir en la isla de San Lorenzo, al pie del Frontón, a este hombre que además de malo y genocida a demostrado ser más salado que calzoncillo de pescador

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